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    Nueva imagen de Altos de Corral

    Bodegas Corral presenta la nueva imagen de su vino más preciado: Altos de Corral, un tributo al tempranillo y las viñas de Moncalvillo, plantadas en altura, en una finca de viñedo ecológico con suelos muy especiales.

    Fue Florencio Corral, nieto del fundador de la bodega, quien comenzó la plantación de este viñedo. La singularidad de la finca de Altos de Corral y la característica especial que define su personalidad es su localización, en las laderas de Moncalvillo.

    Situada en un altiplano en Navarrete a 611 metros de altitud cuenta con una climatología con influencia continental y mediterránea (e incluso algunos años atlántica) y una altitud de 611 metros de media. Su suelo es arcilloso calcáreo con muchos cantos rodados. Un viñedo que se plantó en los años ochenta buscando la calidad, los bajos rendimientos y la elaboración de un tempranillo diferente al conocido hasta entonces en Rioja.

    Las uvas que se utilizan para la elaboración tanto del crianza como del reserva provienen únicamente de esta finca, una plantación de 10 hectáreas de viñedo con cepas que tienen entre 30 y 40 años de antigüedad.

    Desde 2015 el viñedo se cultiva en ecológico, respetando la fauna y reintroduciendo especies vegetales de la zona. Bodegas Corral busca así lograr el equilibrio biológico de la finca. Hasta 2018 no se solicitó la inscripción del viñedo en certificación ecológica, pero comenzaron tres años antes a trabajarlo así porque, según palabras de Carlos Rubio, enólogo y gerente de la bodega, “es la única manera que conocemos para cuidar de nuestro mayor patrimonio, el viñedo”.

    Proceso de elaboración
    La vendimia de ambos vinos se realiza en el mismo momento, en la segunda quincena de octubre. El suelo de la parte Este de la finca tiene unas características diferentes del suelo de la parte Oeste, y esto, unido a la orientación del viñedo, hace que las uvas de la zona Este sean más frescas, con más fruta roja, menos carga tánica y menor concentración. Son las que se utilizan para la elaboración del crianza.

    Cuando llegan a bodega se introducen en barricas de 500 litros de roble americano. Una vez realizada la fermentación alcohólica y la maceración durante al menos 28 días mediante bazuqueos diarios, el vino se introduce en barricas de 225 litros de roble americano nuevas, donde realiza la fermentación maloláctica. Una vez finalizada, se mantiene durante 12 meses en esas mismas barricas. Posteriormente se embotella y se afina en el botellero durante más de un año.

    Las uvas de la zona Oeste se destinan a la elaboración del reserva. Tras ser vendimiadas se depositan en depósitos de acero inoxidable con una maceración de 28 días. Estas uvas tienen una mayor concentración, y se introducen en roble americano para realizar la fermentación maloláctica. Una vez finalizada, el vino se traspasa a barricas nuevas de roble francés, donde realiza una crianza de 24 meses y posteriormente se embotella y descansa en el botellero afinándose hasta su salida al mercado

    La barrica americana le aporta la intensidad justa al crianza para que la madera no sobresalga sobre la fruta, logrando incluso intensificarla. La barrica francesa utilizada en el reserva otorga al vino más concentración, lo afina lentamente y le aporta sedosidad y elegancia, consiguiendo así que el vino sea longevo y de guarda.

    La producción entre los dos vinos no supera las 30.000 botellas.

    Presentación de la nueva imagen de Altos de Corral
    La presentación se realizó el viernes 15 de mayo de manera virtual ante un grupo de prescriptores, profesionales del vino, el turismo y sumilleres, contando con la presencia de Carlos Echapresto (sumiller del restaurante Venta Moncalvillo) realizando la degustación de los vinos y el arte de Carlos Villoslada dibujando en directo unas imágenes que quedarán como regalo en el recuerdo de los asistentes.