El restaurante del Eixample ofrece una experiencia única por la noche, entre el 26 de junio y el 12 de agosto.
Los tonos cálidos inspiran platos como un tartar de gamba roja con kumquat, el carpacho de vieira con emulsión de yuzu y crujiente de tupinambo o el tataki de solomillo de vaca vieja con remolacha marinada

Neo Bistro (Aribau, 151. 08036 Barcelona. Tel.: 722 265 138), con dos años de vida, es un restaurante con una cocina europea, una estética bien cuidada y una clara alma cultural, ya que, durante todo el año, acoge exposiciones de arte en sus paredes, con creadores de toda España.
Ahora presenta un homenaje gastronómico a la luz de Barcelona con el primer menú solar de la ciudad, creado exclusivamente con ingredientes rojos, naranjas y amarillos, los tres colores cálidos del astro rey. Este ha sido el original reto que se ha marcado el chef Achraf Rahmoun (Marruecos, 1991), con la idea de proponer un juego cromático al comensal, centrado en el disfrute visual y del paladar.

La celebración de Sant Joan y el inicio del verano son el punto de partida de esta experiencia única de los sentidos. El menú solar se podrá degustar a partir de las noches del 26 de junio y seguirá todas las noches (excepto domingo, cuando el local cierra) hasta el 12 de agosto, justo cuando ocurra el eclipse solar total, una situación astronómica excepcional. “Aunque en Barcelona apenas se verá en su plenitud, con esta propuesta queremos reivindicar la luz de la ciudad que nos ha acogido tan generosamente y agradecérselo”, explican Rahmoun y el director del restaurante, Aleksandr Peresunko (Rusia, 1993), dos emprendedores internacionales que se conocieron en Barcelona en un curso de castellano.
Los tonos cálidos inspiran un menú degustación que arranca con un cóctel de bienvenida de naranja sanguina. Bajo el nombre de Sol y Mar, hay un entrante con suaves anaranjados como el tartar de gamba roja con kumquat. Sigue la Corona Solar, un carpacho de vieira con emulsión de yuzu y crujiente de tupinambo.
El Fuego Rojizo lo representa el tataki de solomillo de vaca vieja con remolacha marinada y jugo de carne reducido. Cierra la experiencia, el Dulce Estelar, una ganache de haba tonka con fresas del Maresme y granizado de naranja sanguina. “He intentado que fuese un menú de gustos equilibrados, con ingredientes de temporada y lo máximo de locales -una de nuestras enseñas- y que los colores combinen bien y tengan sentido, una vez cocinados”, detalla el chef.
El maridaje también se ha cuidado mucho: para el carpacho, el director propone un albariño Terras Gauda Abadía de San Campio. El tataki se puede maridad con un rioja Muga El Andén de la Estación y la ganache se acompaña con un espelt, un Moscatell de l’Empordà. Más información: https://neobistro.es/?lang=es