NUESTROS COLABORADORES OPINAN

Miguel Ángel Almodóvar

Miguel Ángel Almodóvar

Madrid Actualidad

Comer sobre murallas bajomedievales

La madrileña Cava Baja, configurada a partir del derribo de la muralla cristiana que protegía la ciudad medieval, se fue haciendo de mesones y posadas donde entre los siglos XV al XIX se alojaban tratantes y arrieros que allí llegaban procedentes de Toledo, Segovia o Guadalajara. Una de esos históricos albergues, La Posada del León de Oro, reconvertida hace un par de años en hotel de lujo singular, enotaberna y restaurante, es destino y referencia a no perderse en la capital

León y bocados de oro

La Posada del León de Oro, a la que se accede por una fachada de hondo sabor arquitectónico dieciochesco, cuenta con 17 habitaciones, todas ellas diferentes, una corrala castiza, una enotaberna donde la modernidad convive tan ricamente con la solera cañí y un restaurante donde, además de que se come estupendamente el parroquiano se siente atendido como en los viejos tiempos en los que el servicio de sala no había sido barrido aún por el glamour inmisericorde y sansirolé de los chefs mediáticos.

La opción de Nos, en grata compañía de un oficio de boca formado por Nini y Andriu, comenzó con la cata de unos magníficos Erizos de mar, unos muy en su punto Rollitos crujientes de morcilla en salsa de piquillos, unos bien trabajados Chipirones a la parrilla sobre emulsión de patata y pesto de recula, unos chulapones Huevos fritos con pisto, un soberbio Rodaballo con setas al tomillo y vinagreta de piñones y un postre de cuyo nombre no puedo acordarme, pero cuyo sabor y finura perviven en al memoria del paladar.

La pitanza, sea esta o cualquiera otra, entre la que se recomienda Salmorejo con helado artesano de Parmesano, Merluza fresca sobre patata panadera con aliloli de almendras al gratén, Croquetas de espinacas, bacalao, piñones y pasas, Confit de pato con mermelada de naranja y ciruelas al vermut o Rabo de toro deshuesado con parmentier de trufa negra, trascurre en todo caso sobre un cristal que protege y luce los restos de la muralla cristiana del siglo XII, que es cosa de admirar y no dar crédito lionés.

El sitio, sito en calle cava Baja, 12, merece y mucho la pena. Cuando vengan a Madrid, chulones y chulonas mías, no se lo pierdan. Hagan favor.