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    La nueva bodega de Perelada, la primera de Europa con certificación LEED Gold

     
    Este certificado ambiental y energético otorgado por el U.S. Green Building Council es el más prestigioso a nivel mundial
     

    El proyecto de la familia Suqué Mateu es fruto de una inversión de 40 millones de euros y tendrá una capacidad de producción anual de tres millones de botellas

    A un año vista de su inauguración, la nueva bodega de Perelada se convierte en la primera de Europa en obtener la certificación LEED Gold, que acredita los altos estándares de sostenibilidad y eficiencia que sus instalaciones cumplen en su construcción, funcionamiento y mantenimiento.

    El edificio, diseñado por los ‘Pritzker’ RCR Arquitectes, es pionero en ecoeficiencia energética y diseño ambiental al integrarse de forma completamente respetuosa en su entorno y produciendo el mínimo impacto. El diseño arquitectónico se fusiona con la obra existente y el paisaje del Empordà reforzando el carácter del lugar donde se encuentra, cuna de la historia de Perelada.
     La calificación internacional LEED es concedida por el U.S. Green Building Council (USGBC), una entidad de carácter independiente y sin ánimo de lucro dedicada a impulsar la transformación hacia un modelo sostenible del sector de la edificación. En la rigurosa valoración de las distintas variables de eficiencia y sostenibilidad realizada por el consejo, el proyecto ha obtenido 68 puntos, 8 más de los estrictamente necesarios para recibir la certificación Leadership in Energy and Environmental Design en la categoría Gold.

    La edificación, que ha supuesto una inversión de 40 millones de euros, se encuentra en un estadio muy avanzado. Se espera que la inauguración de las instalaciones tenga lugar durante la primavera 2022.

    “La nueva bodega de Perelada aspira a ser uno de los proyectos del sector vitivinícola europeo más interesantes de la última década y quiere cristalizar la vocación fundacional de nuestra compañía de hacer grandes vinos y evolucionar gracias a la experimentación”, ha declaradoJavier Suqué, presidente de Perelada Vins i Caves. “Y siempre hemos creído que todo esto solo sería posible priorizando la integración plena y respetuosa en nuestro entorno y apostando por la innovación y la sostenibilidad a todos los niveles.”
     
     
    Integración medioambiental y alta eficiencia en una ‘bodega verde’ sin precedentes europeos
     Entre los fundamentos del proyecto que más han destacado en la evaluación por parte de los expertos se hallan el empleo de la geotermia, el consumo eficiente de agua y electricidad, la elección de materiales y procesos sostenibles, el aislamiento térmico y el predominio de la iluminación natural.
     
    •Los fundamentos de la bodega con cimentación a gran profundidad permiten la interacción con capas geotérmicas. El edificio dispone de 538 pilotes a una profundidad de entre 8 y 20 metros, 331 de los cuales se utilizan como intercambiadores térmicos con el terreno con el fin de reducir los consumos de calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria —logrando un ahorro energético de cerca del 37%—.
     
    •Manteniendo una visión integrada del ciclo del agua, se reduce la demanda de agua potable tanto dentro del edificio —con la combinación de grifos eficientes y agua pluvial— como fuera —al utilizar un sistema de riego eficiente y aprovechar el agua de lluvia para la jardinería—. Además, el depósito de acumulación de agua pluvial de 700 m3 y la red de drenaje que facilita la infiltración del agua hacia el subsuelo dentro de la propia parcela favorecen el ciclo natural del agua y reducen la saturación del alcantarillado y las depuradoras.
     
    •El edificio emplea una iluminación de muy bajo consumo y favorece la entrada y el aprovechamiento de la luz natural a través de la cubierta y mediante un sistema de gestión avanzada. Asimismo, el 100% del consumo eléctrico corresponde a energía renovable certificada.
     
    •La bodega también incorpora criterios ambientales en la selección de materiales, con la que se da preferencia a los reciclados y de extracción y producción local con el propósito de reducir la huella ecológica del edificio. Asimismo, toda la madera utilizada está certificada con el sello FSC.
     
    •Por otro lado, el diseño arquitectónico ha sido pensado para reducir el consumo energético del edificio mediante un nivel elevado de aislamiento térmico. En el espacio dedicado al envejecimiento del vino en la bodega, por ejemplo, se produce el efecto cueva gracias a las ventajas climáticas generadas por el contacto de muros y solera con el terreno.
     
    •La nave de la bodega se adapta al terreno respetando el paisaje, tanto formal como cromática y estéticamente. Esta condición también permite que la elaboración del vino sea mediante el flujo por gravedad.
     
    •El diseño de los exteriores de la parcela maximiza el espacio abierto con suelos permeables y de sombra con especies vegetales autóctonas o adaptadas al clima mediterráneo. Las zonas verdes favorecen la reducción de la isla de calor, a la que también contribuye la utilización de pavimentos exteriores de colores claros que evitan la acumulación de calor por radiación solar.
     
    •El proyecto incorpora diferentes propuestas para reducir la contaminación derivada del uso del vehículo privado. Entre ellas, 4 plazas de aparcamiento para vehículos de bajas emisiones, 2 puntos de recarga de vehículos eléctricos y 18 plazas de estacionamiento para bicicletas.
     
    •El edificio también garantiza una elevada calidad del aire gracias a la monitorización continua y a medidas como el uso de adhesivos y pinturas de bajo contenido en Compuestos Orgánicos Volátiles (COV).

    La culminación de un sueño de tres generaciones en el Empordà
    La nueva bodega Perelada Vins i Caves no solo se sitúa a la vanguardia en Europa por su sostenibilidad, sino que también es única por las características de su arquitectura y por las mejoras que conllevan sus punteras instalaciones para la calidad, matices y sabores de su producción vinícola, que alcanzará los tres millones de botellas de capacidad anual.
     
    Destinado a dar un salto cualitativo y de visibilidad para la DO Empordà, este equipamiento de última generación e interés enoturístico se pondrá en marcha ocho décadas después del proyecto original «La Granja» de Adolf Florensa y como resultado de una relación de 20 años de colaboración y confianza entre la familia Suqué Mateu y el estudio olotense RCR, integrado por Rafael Aranda junto a Carme Pigem y Ramon Vilalta.
     
    La edificación se halla en el reconocido complejo de Peralada, que aloja un castillo del siglo XIV, una iglesia gótica, un museo, un hotel de cinco estrellas, un wine spa, varios restaurantes —con el aval de los chefs Paco Pérez y Xavier Sagristà— y un golf, además de ser el escenario del Festival Internacional Castell de Peralada y encontrarse a pocos kilómetros de puntos como el Parque Natural del Cap de Creus y el Teatre-Museu Dalí de Figueres.