MISCELÁNEA

La Bodega y el Museo Vivanco de la Cultura del Vino recibe el sello Safe Tourism Certified

Es la primera entidad de La Rioja que ha recibido este sello turístico que expide en nuestro país el Instituto para la Calidad Turística Española (ICTE)

El visitante que acude a la Bodega y al Museo Vivanco de la Cultura del Vino puede disfrutar de un día único con todas las garantías sanitarias anti Covid. Así lo acredita el sello oficial Safe Tourism Certified, que expide el Instituto para la Calidad Turística Española (ICTE), organismo dependiente de la Secretaría de Estado de Turismo. Para obtener esta marca de garantía y certificación de implantación del Sistema de Prevención de Riesgos para la Salud frente al Covid-19, Vivanco ha superado la auditoría realizada por empresas independientes, que estudian escrupulosamente el debido cumplimiento de decenas de medidas para prevenir el Covid. Un sello de ámbito estatal que representa al sector turístico español y que, a pesar de no ser obligatorio, Vivanco ha decidido obtener. Tras muchas semanas de intenso trabajo, el lugar más visitado de La Rioja cumple desde su apertura, el pasado 1 de julio, con todas las garantías sanitarias que demanda la nueva situación y que los visitantes que viajan a Vivanco esperan.

El enoturismo más seguro

Para que la Bodega, el Museo Vivanco de la Cultura del Vino y todos los exteriores de los 9.000 metros creados para descubrir el mundo del vino hayan sido los primeros en lograr el sello Safe Tourism Certified en La Rioja, el personal de Vivanco ha trabajo intensamente antes de su reapertura y, en la actualidad, mantiene día a día un meticuloso cumplimento de un sinfín de medidas.
Desde que el visitante inicia su travesía turística en Vivanco, las medidas se suceden rigurosamente, aunque muchas de ellas no sean perceptibles a simple vista. Algunas nos resultan extremadamente cotidianas: la mascarilla, el hidrogel, el lavado continuo de manos o la distancia de seguridad.

En otras ocasiones, lo habitual ha sufrido modificaciones, unos cambios que por supuesto se evalúan para obtener el sello. Es el caso de las reservas que ahora solo puede realizarse vía on-line www.vivancoculturadevino.es (tanto para las visitas guiadas o libres, como para las catas que se suceden tras el recorrido con un guía especializado que desvela los grandes, y apasionantes, secretos del vino). También la sustitución de los materiales físicos por un código QR para descargar la información, la reducción del aforo y los grupos menos numerosos, los caminos debidamente señalizados para que fluya el tráfico con coherencia o la información física con las normas de seguridad necesarias en, al menos, dos idiomas.

Otros, sin embargo, no se ven… pero deben estar. El sello Safe Tourism Certified evalúa los planes de contingencia, las medidas preventivas, el aprovisionamiento de material y EPIS, la temperatura de lavado de uniformes y vajilla (esta a partir de 80º), la ventilación, la renovación de filtros y rejillas, los protocolos de limpieza de cualquier superficie y espacio de las instalaciones, el acceso y normas de los vestuarios del personal…

En definitiva, un sello oficial que garantiza que el enclave Vivanco es un lugar para descubrir… y para volver.

Disfrutar del vino y su cultura en grupos reducidos

Con todas estas medidas en funcionamiento, Vivanco se plantea como una opción muy especial para todos los turistas que quieran disfrutar de la tranquilidad, el arte, la cultura, el vino y largos paseos entre viñas. Un turismo de interior que, a lo largo de más de una década, han disfrutado turistas de más de 50 países y de todos los puntos de España.

Las visitas guiadas a la bodega y a las cinco salas expositivas que atestiguan la milenaria cultura del vino; la degustación de los vinos que, tras las visitas, son aún más especiales ante un mar de vides bajo la Sierra de Cantabria, a orillas del Ebro; la visita a la exposición Vivanco Suite, del célebre diseñador Alberto Corazón, cuyos viñedos invernales se quedaron en silencio más tiempo del que debían; y el descubrimiento de las 222 variedades ampelográficas del Jardín de Baco (jardines que nacieron para salvaguardar, por cierto, el patrimonio vitivinícola tras la devastadora filoxera que asoló Europa y se superó), todo ello entre 9.000 metros cuadrados, son una buena excusa para este verano.

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