GASTRONOMÍA

Diez curiosidades para conocer mejor la cerveza

Cada primer viernes de agosto se celebra el Día Internacional de la Cerveza, una fecha que rinde homenaje a la historia, la cultura y la tradición milenaria que rodean a esta bebida.

Cerveza La Sagra ha reunido diez curiosidades sobre su elaboración, evolución y algunos de los aspectos más sorprendentes que han convertido a la cerveza en una de las bebidas más consumidas del mundo.

  1. La cerveza tiene más de 10.000 años de historia. Sus primeros indicios se remontan a la antigua China. Siglos después, los sumerios dejaron la primera receta documentada y llegaron a rendir culto a Ninkasi, la diosa de la cerveza, reflejo de la importancia que esta bebida tenía en su cultura.
  2. Las primeras maestras cerveceras fueron mujeres. Durante gran parte de la Antigüedad, la elaboración de cerveza formaba parte del ámbito doméstico y fueron principalmente ellas quienes se encargaron de producirla y transmitir sus conocimientos de generación en generación.
  3. Las primeras neveras y congeladores nacieron, en parte, gracias a la cerveza. La necesidad de conservar y elaborar cerveza a las temperaturas adecuadas impulsó avances en la industria del frío. En 1873, Se desarrolló en Múnich (Alemania) un sistema de refrigeración mecánica que permitía producir cerveza durante todo el año. De hecho, muchas compañías cerveceras históricas comenzaron combinando la producción de cerveza y hielo.
  4. La levadura fue un misterio durante años. Esta es un hongo microscópico responsable de transformar los azúcares en alcohol y generar la carbonatación natural de la cerveza. Antes del desarrollo del microscopio, muchas culturas atribuían este proceso a fenómenos mágicos o seres mitológicos. No fue hasta las investigaciones de Louis Pasteur en el siglo XIX cuando se comprendió su papel fundamental en la fermentación alcohólica.
  5. La cerveza Radler nació gracias a un grupo de ciclistas. El origen más popular y aceptado de la cerveza Radler se sitúa en Baviera (Alemania) y se atribuye al posadero Franz Xaver Kugler, quien en 1922 mezcló cerveza con limonada ante la llegada masiva de ciclistas a su establecimiento y la posibilidad de quedarse sin bebida para todos. No es casualidad que Radler signifique «ciclista» en alemán.
  6. El secreto de una buena cerveza también está en cómo se conserva. Más allá de los ingredientes con los que se elabora, la forma en que se transporta, almacena y sirve influye directamente en su sabor.
  7. En cerveza se habla de estilos. Mientras que en el mundo del vino se habla de varietales o denominaciones de origen, la cerveza se clasifica en estilos que se diferencian por sus ingredientes, el proceso de elaboración y el perfil organoléptico determinado. Algunos de los más conocidos son la lager, la Pale Ale, la Pilsner o la IPA, entre muchos otros.
  8. Toda cerveza parte de solo cuatro ingredientes: Agua, malta de cebada, lúpulo y levadura. A partir de esa base nacen infinidad de estilos gracias a la incorporación de otros ingredientes y a las distintas formas de elaboración. Por ejemplo, una cerveza de trigo no sustituye la cebada por el trigo, sino que se elabora con malta de cebada y, además, incorpora trigo.
  9. La espuma también tiene una función. No es solo una cuestión estética: la espuma actúa como una capa protectora que ayuda a conservar los aromas de la cerveza y retrasa su oxidación. Para disfrutar al máximo de todos sus matices, se recomienda dejar una capa de unos dos dedos de grosor.
  10. La cerveza también tiene su lugar en la gastronomía. Al igual que el vino, la cerveza puede realzar los sabores de una comida cuando se combina adecuadamente. En nuestro país, el clásico tándem de cerveza y tapas es un ejemplo perfecto: su frescura ayuda a limpiar el paladar entre bocados y permite disfrutar mejor de cada sabor.
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