RESTAURANTES

El ME Madrid Reina Victoria abre nuevo restaurante

Restaurante Ana La SantaEl célebre y céntrico hotel de la capital, ME Madrid Reina Victoria, acaba de inaugurar el restaurante Ana la Santa, la nueva aventura gastronómica de ‘En Compañía de Lobos’, creada por Tomás Tarruella cofundador del grupo Tragaluz, que pretende dotar a la concurrida plaza madrileña de un nuevo concepto de cocina basada en productos de alta calidad y recetas familiares preparados con cariño y con un toque distintivo de innovación.

El diseño del local, ideado por Tomás Tarruella y Perico Cortés, gira en torno a la recreación de espacios conocidos y familiares, como el salón de casa, el bar de la esquina, el restaurante preferido o el jardín refrescante. Los espacios se relacionan entre sí, creando un lugar acogedor para todo tipo de momentos.

El centro del local es la barra que recibe al visitante desde la calle. La gran entrada, con puertas de cristal abiertas al exterior, invitan a acceder al local y tomar una caña y una tapa. La carta se compone de tapas tradicionales y elaboradas al momento, como la tortilla de patata fresca, la ensaladilla rusa ligera o las pochas con almejas, y también tapas diferentes con toques del mundo, como judías tiernas con chili, tosta de aguacate con chipotle y sashimi de atún, almejas con sake al vapor o un bocadillo de espárragos, brie y jamón serrano. Además, Ana la Santa ofrece un menú ejecutivo de lunes a viernes.

La zona del salón es el lugar ideal para la lectura, disfrutar de una copa o navegar por internet. Los clientes pueden leer la prensa diaria, entretenerse con un libro o, simplemente, relajarse observando la vida de la plaza.

En el comedor principal, ubicado en la parte alta del local, se puede admirar la obra del fotógrafo madrileño Luis Baylón, sobre la vida de Madrid, personajes del barrio, bares de toda la vida y actividades que han marcado la historia de esta ciudad, disfrutando de una gran variedad de arroces.

Por último, el jardín interior es un espacio donde refugiarse del ruido de la ciudad, sentarse a comer y sentir el frescor de árboles y plantas.