
Todo vino es fruto de un pacto. Entre la naturaleza y el lugar, entre el viñedo y el esfuerzo de los hombres. Terrenos pobres en una zona privilegiada, viñedos viejos de baja producción de tempranillo, exhaustiva selección de racimos y una elaboración respetuosa son los cuatro elementos que confluyen en la colección El Pacto.
Tras una crianza de 14 meses en barricas de roble francés se obtiene este vino de capa alta, con tonalidades violáceas y roja. En nariz es intenso y sorprende por su franco aroma de frutos del bosque, regaliz, sotobosque, toques especiados y chocolate. En boca es pleno, con gran equilibrio, corpulento pero fino y fresco al mismo tiempo, apareciendo de nuevo pleno de fruta y notas de la barrica en el retrogusto.
La añada 2015 ha obtenido 91 puntos en la Guía Peñín 2019.