El restaurane L’Olivé, un clasico de Barcelona, ha cumplido 34 años y ha decidido que era hora de modernizar espacios y actualizar platos.
Tras una reforma integral, el nuevo espacio vuelve a brillar gracias a la ayuda del estudio de Lázaro Rosa-Violán. Nada más entrar se nota una cuidada decoración que llega a su culmen en sala del patio, presidida por una gran claraboya con iluminación natural y con salida a un jardín vertical. Llaman la atención sus paredes repletas de jarrones.
El chef ejecutivo, César Pastor, el jefe de cocina, Edgar Sánchez y el Jefe de sala, Albert Alonso hacen que el comensal disfrute una vez se sienta a la mesa. La gastronomía se ha refinado pero su base sigue siendo la cocina catalana clásica. Una carta para comer bien y sin escasez –las raciones son generosas–, aunque ahora luce prescindiendo de artificios, más liviana quizá, pero igual de sabrosa en boca. El chef ha potenciado el marisco (zamburiñas, navajas, ostras… producto en mayúsculas), arroces (de pescado y marisco, de verduras con butifarra, negro con sepia, de verduritas) y sugerencias, y ha prescindido y revisado guisados (callos con garbanzos, canelón de pularda) para que sean más livianos a la hora de digerirlos, y apuesta por el producto cada vez más virgen, de proveedores cercanos y de confianza. Siguen en carta clásicos como el rape a la donostiarra, la presa ibérica o las ostras de la ría de Arousa, así como la escalibada o los morros de bacalao. Entre las novedades, el tartar de lubina con salsa de estragón o el tataki de atún a la brasa con foie. Así se entiende la evolución. También con el canelón de txangurro, un canelón largo a propósito. Saludable, gustoso y liviano y muy fresco. Finalmente, la carta de postres también ha sido renovada: helado de coco con fondo de crema catalana, tiramisú por partes o timbal de fresones con crema caramelizada y sorbete de limón, son buenos ejemplos.
Para maridar disponen de una carta de vinos ampliada hasta las 125 referencias de diferentes añadas y bodegas.
En definitiva, estamos ante un restaurante elegante de cocina catalana y mediterránea que ha conquistado al público las tres últimas décadas y que ahora, más que nunca, lo seguirá haciendo.