
El nuevo espacio eno-gastronómico de la bodega Ronadelles –ubicado en Cornudella de Montsant (Tarragona)– se llama Quatre Molins y lo forma un equipo de personas apasionadas por la cultura del vino, la gastronomía de calidad, los productos de proximidad y la tradición de las generaciones pasadas.
El nombre de este restaurante –en castellano, Cuatro Molinos– no es casual. A mediados del siglo XIX los molinos del término generaban una actividad de trabajo muy importante: había diez molinos de harina y uno de aceite, de los que solo se conservan cuatro, de ahí el nombre.
Al frente de los fogones se encuentra el cocinero Jordi Servalls, llegado de Asia recientemente. Y es que después de años de experiencia y una larga trayectoria al frente de fogones internacionales, Servalls ha vuelto a Cataluña para liderar este proyecto con el que la Bodega Ronadelles quiere potenciar el enoturismo y la gastronomía de calidad en la comarca tarraconense del Priorat.
La idea es combinar el maridaje de vinos con la cocina creativa. Un espacio donde degustar maridajes diseñados con total cuidado con el único objetivo de que el comensal disfrute de una gran experiencia que complazca cada uno de sus sentidos.