
Martí Albet Esteve con la botella que su padre le dedicó
En la vendimia de 1994, Martí Albet Esteve era un niño de poco más de dos años que acababa de empezar la guardería. Su padre, Josep Maria Albet i Noya, hacía 15 años que se había embarcado en la aventura de hacer vinos ecológicos y había fundado la bodega Albet i Noya. Hasta ese momento, elaboraban solo vinos monovarietales de xarel·lo, tempranillo, macabeo, chardonnay y cabernet que básicamente exportaban a países como Alemania, Suiza o Dinamarca.
Pero en 1994 llegó el momento de hacer el primer vino con coupage, el Reserva Martí, elaborado con cabernet sauvignon, tempranillo y merlot. «Fue mi primer vino de coupage y lo dediqué a mi hijo porque, de algun modo, él también había sido el primer coupage que habíamos hecho entre su madre y yo» explica Josep Maria Albet, quien tomó las manos de su pequeño y las imprimió en las etiquetas del vino.
Ahora, 25 años después, Martí Albet Esteve es licenciado en enología en la Universidad Rovira i Virgili y dirige el departamento de viñedos de la empresa familiar tras diferentes estancias en bodegas de Francia y California. De su vino dice: «el Reserva Martí nos demostró, y así lo sigue haciendo, que el Penedès no sólo es tierra de blancos y espumosos, también se pueden hacer grandes vinos tintos».
Del Reserva Martí se elaboran unas 4.000 botellas al año. La añada 2011 està elaborada con un coupage de merlot, syrah, cabernet sauvignon y tempranillo. Tiene 24 meses de crianza en barricas nuevas de roble francés y 4 años posteriores en botella. Es uno de los vinos más galardonados de la bodega y, de hecho, esta añada 2011 ya viene avalada por una medalla de oro en Mundus Vini de Alemania y también en Millésimé Bio, celebrado recientemente en Montpellier (Francia).