
Cellers Tarroné ha renovado la imagen y la botella del primer vino 100% garnacha blanca que sacó al mercado, Merian, un vino emblemático de la D.O. Terra Alta que es con la añada 2018 el primero de producción ecológica de toda la historia de la bodega familiar.
En el último año, Merian ha recibido diferentes reconocimientos por parte de la crítica especializada, entre los cuales, los 9.51 puntos de la Guía de Vinos de Cataluña y los 91 puntos del prestigioso crítico de vinos James Suckling, recogidos en el artículo Our excitment with Spanish wines con más de 2.600 referencias evaluadas
Merian 2018 blanco sale al mercado con una botella de estilo Borgoña y con una etiqueta totalmente renovada, diseñada por la agencia GamnBcn. Continúa explicando la relación de Mercè y Antonio, de los que toma el nombre el vino, pero GamnBcn se ha inspirado en el universo de Julio Verne para crear la nueva etiqueta y representar imágenes vinculadas con la novela clásica, de aventuras y romántica, con reminiscencias de la ilustración antigua de libros. La nueva etiqueta destaca en letras doradas el nombre del vino, Merian, que es suma de las primeras sílabas de Mercè y Antonio, sus dos creadores.
En el Merian tinto, que también ha cambiado de botella y el diseño, la tipografía del nombre queda resaltada con color plateado y el vino ha renovado su coupage y es desde esta añada un 100% garnacha tinta, dejando el ensamblaje con otras variedades
Merian es, por lo tanto, el primer vino de uva ecológica certificada de Cellers Tarroné que suma al distintivo oficial del CCPAE, el sello de calidad y sostenibilidad “Vinos Ebro Biosfera” que ya está en toda la gama de vinos de la bodega. Esta certificación reconoce que Tarroné trabaja con prácticas agrarias ecológicas la viña, con respeto y compromiso absolutos por el medio ambiente y por el paisaje
En la última edición de la Guía de Vinos de Cataluña, Merian 2017 fue calificado como “un vino fresco y elegante con notas de hinojo, hierbas aromáticas, manzana, pera, naranja, limón y mandarina”.
Suckling por su parte destacó “los aromas de pera, melocotón y limón con un ribet de jazmín. En el paladar, un tacto suave y carnoso con fruta muy atractiva».
El primer vino 100% garnacha blanca de la bodega renueva ahora su imagen para potenciar el valor ecológico y la esencia varietal de la D.O. Terra Alta, pero también para acompañar los niveles de calidad y la excelencia enológica.