Del bikini de Gilda de Keli a las bravas de La Flaca: dos clásicos reinterpretados que triunfan en los planes que empiezan con un aperitivo y terminan varias horas después.
Por supuesto, las croquetas, los boquerones y las patatas chips, nunca faltan.

En verano las terrazas vuelven a convertirse en uno de los grandes puntos de encuentro de Madrid. El aperitivo se alarga, el tardeo gana protagonismo y cada vez son más frecuentes los encuentros que comienzan con una ronda para compartir y terminan sin mirar el reloj. En este contexto, algunas tapas destacan por encima del resto y se consolidan como las favoritas de quienes buscan disfrutar de la gastronomía de forma desenfadada. Keli y La Flaca, dos de los espacios más concurridos de la capital cuando llega el buen tiempo, comparten cuáles son los platos que más salen de sus cocinas y que mejor representan esta forma de vivir el verano madrileño: el bikini de gilda y las patatas bravas.

El bikini de gilda que ha conquistado el bulevar de la Castellana
En pleno Paseo de la Castellana, en el número 12, Keli se ha consolidado como uno de esos restaurantes donde el picoteo compartido, las rondas de sangría y los planes improvisados forman parte de la experiencia. Su propuesta gira en torno a una gastronomía reconocible, pensada para compartir y disfrutar sin demasiados protocolos, algo que encaja especialmente bien durante los meses de verano y en esos planes que empiezan con un aperitivo y terminan varias horas después.
Entre todos los platos de la carta, hay uno que se ha convertido en el favorito indiscutible de los clientes: el bikini de gilda.
Un sándwich caliente de gilda con queso fundido y mayonesa cítrica que lleva uno de los iconos más reconocibles del aperitivo español a un terreno mucho más goloso, canalla y adictivo. Una propuesta que resume a la perfección el espíritu desenfadado de Keli y que se ha convertido en uno de los imprescindibles de su terraza.
La apertura de su espacio exterior ha reforzado todavía más esa filosofía. Situada a pie de calle, en el bulevar de Castellana frente al número 12, la terraza funciona como una extensión natural del restaurante. Un lugar donde el aperitivo puede transformarse fácilmente en comida, sobremesa o tardeo, acompañado de gildas de Doña Tomasa, marineras murcianas, ensaladilla rusa, jamón ibérico cortado a cuchillo y, por supuesto, jarras de sangría para compartir.

Las bravas que nunca faltan en el mítico tardeo madrileño
Si hay un plato capaz de reunir a una mesa entera y poner de acuerdo a todos los comensales, ese es sin duda el de las patatas bravas. En La Flaca, además, se han convertido en la tapa más solicitada de la carta y en una de las protagonistas indiscutibles de los encuentros que se alargan sin mirar el reloj.
Ubicada en plena calle Serrano, en el número 43, La Flaca se ha consolidado como uno de los espacios de referencia para quienes buscan disfrutar de Madrid cuando el buen tiempo invita a quedarse. Su concepto de taberna contemporánea combina gastronomía, música y ambiente en una propuesta pensada para compartir, donde la experiencia evoluciona de forma natural entre el aperitivo, la comida y el tardeo.
Con la llegada del buen tiempo, su terraza cobra todavía más protagonismo. Entre platos para compartir, música y ese punto de jaleo que hace que todo se alargue más de lo previsto, las bravas se mantienen como el acompañamiento perfecto para quienes entienden el verano como una sucesión de aperitivos, tardeos y planes improvisados. Un clásico que nunca falla y que resume a la perfección el espíritu de La Flaca: comer bien, compartir mejor y dejar que la tarde siga su curso.
Más información: www.kelirestaurant.com www.laflacamadrid.com