Esta vendimia 2018 en la Conca de Barberà ha sido más complicada de lo esperado en un primer momento. Una maduración repentina y rápida y algunos problemas de mildiu y gusano del racimo que han afectado alguna zona concreta sin demasiada importancia.
Otros agricultores y bodegas iniciaron la vendimia en mitades de agosto, pero el destino de la uva era para base cava y venderlo fuera. Esto no quita la relevancia que haya sido una vendimia relativamente avanzada, ya que vendimiar a mitades agosto en la Conca de Barberà es más inusual. Las cooperativas comenzaron entre el 15 de agosto y el 1 de septiembre.
En general todas las bodegas han cosechado una cantidad similar el 2017 aunque depende de qué variedades ha aumentado la producción y la otras han bajado. Como por ejemplo, el repunte de la garnacha negra y el mazuelo. El estado sanitario es bueno ya que no se han tenido problemas de podredumbre.
Como es normal la vendimia se ha iniciado con las variedades tempranas: como el Chardonnay. Ha seguido con el tempranillo, garnacha blanca y más tarde con el macabeo. Hay zonas que hubo algunas tormentas con granizo o piedra muy locales (zona de Solivella y Sarral) y leves, y que ha hecho variar el volumen final de cosecha.
Un verano seco, con altas temperaturas y las últimas lluvias ha condicionado la producción y se prevén una cantidad que supera ligeramente el millón de kilos.
Bodegas y cooperativas coinciden en que será un buen año, una uva sana y con un buen proceso de maduración. También el trepat, la variedad autóctona de la Conca de Barberà, más rústica y resistente será de calidad.
Después de las variedades tradicionales se ha acabado la vendimia 2018 con el trepat como es habitual. Una vendimia que se ha alargado hasta finales de octubre.