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    La hostelería ultima demandas masivas al Gobierno Central y a las Comunidades Autónomas

    El Qüenco de Pepa (Madrid)

    En plena tercera ola de esta pandemia, las nuevas medidas de prevención de la COVID-19 vuelven a afectar a la hostelería –en horarios y aforos–, y una vez más, los restauradores se adaptan a la situación, que en el caso de Madrid estará vigente, en un principio, hasta el 8 de febrero.

    Los hosteleros están cansados de la inestable situación que llevan soportando desde hace casi un año y muchos de ellos están ya preparando una avalancha de demandas por responsabilidad patrimonial del Estado, que irán dirigiridas contra el Gobierno central y contra cada una de las 17 comunidades autónomas. Se presentarán ante el Tribunal Supremo y exigirán lo que han dejado de ingresar entre 14 de marzo y 31 de diciembre de 2020 respecto al mismo periodo de 2019, hasta 67.000 millones de euros, cifra en la que en cada caso se ponderará el efecto de gastos y ERTE.

    La hostelería no es el escenario donde se han producido los contagios COVID-19

    Los hosteleros, con esta actitud crítica contra el gobierno, pretenden salvar sus negocios y lo hacen avalados por recientes estudios que aseguran que los restaurantes son lugares seguros y que no es ahí donde se han producido la mayoría de los contagios.

    Por ejemplo, según un estudio realizado por ElTenedor durante el mes de diciembre, el 83% de los comensales afirma sentirse seguro yendo a comer o a cenar a un restaurante y que, si las circunstancias lo permiten, lo seguirán haciendo durante este año entre 1 y 2 veces por semana de media. Por otro lado,  según los datos del Ministerio de Sanidad en octubre (cuando gran parte de los restaurantes aún estaban abiertos), sólo el 3,5% de los casos detectados se habían originado en la hostelería, cifras similares a las de otros países de nuestro entorno.

    Por su parte, los restauradores siguen capeando el temporal y llevan meses afanándose por implementar las medidas sanitarias necesarias para garantizar la seguridad de sus clientes: comenzando por las marcadas por las respectivas reglamentaciones (reducciones de aforos, limitación de comensales, eliminaciones de barras, distanciamiento de mesas, uso de mascarillas y geles hidroalcohólicos…) yendo aún más allá con la recomendación de elementos que incrementan aún más la seguridad como la instalación de filtros HEPA o medidores de CO2 para garantizar la circulación y filtración del aire.

    Desde la Federación de Asociaciones de Cocineros y Reposteros (FACYRE), Hostelería Madrid, el Gremi de Restauraciò de Barcelona y el resto de asociaciones regionales se ha venido insistiendo en esta línea, con formaciones, acreditaciones y asesoramiento a todo el sector.

    Para Pepa Muñoz, presidenta de FACYRE y chef del restaurante El Qüenco de Pepa, “los cocineros dedicamos nuestro día a día a hacer felices a nuestros clientes, a cuidarles y nuestra prioridad es que tomar todas las medidas necesarias para que estén seguros en nuestros restaurantes a la vez que también cuidamos de los equipos de nuestras casas y todas las familias que trabajan para nuestra industria”.

    Juan José Blardony, Director General de Hostelería Madrid afirma que “las restricciones o el cierre de la hostelería no es la solución a la pandemia ya que se ha comprobado que no reduce el número de contagios, y por otro lado hunde a la economía. La hostelería es segura. Debemos convivir los meses que quedan con esta pandemia sin hacer más daño al tejido empresarial”.