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    Funky Bakers consolida su modelo de deli y panadería internacional con servicio de delivery

    La calidad y le mimo por el detalle no solo acumulan colas en su coqueta esquina de Paseo del Born de Barcelona, sino que han instaurado un modelo de delivery -estrenado durante la cuarentena- que ya es un must en la ciudad
     
    Hace ya tiempo que la esquina que ocupa Funky Bakers brilla con luz propia en el número 10 del Paseo del Born de Barcelona. Eran ya muchos los paladares viajados y con gusto por lo exquisito que se habían rendido a las bondades de este curioso modelo de deli y panadería internacional antes de la pandemia y que, al llegar la cuarentena, no quisieron renunciar a todas las delicias que aquí se servían. Seyma Ozkaya Erpul, su fundadora, pronto sintió la necesidad de dar respuesta a las peticiones de sus habituales y, en solo dos días, montó una tienda online que ahora se consolida como un modelo ejemplar de delivery basado en pilares como el Km0, la calidad y altas dosis de cariño.

    Seyma, pero, no estaba sola, sino que contó con la ayuda de dos de sus clientas regulares. La primera, Kayansel, es una ilustradora con base en Barcelona que se ofreció a dibujar los productos ante la imposibilidad de organizar una sesión de fotos. La segunda, Asya, vecina del espacio y programadora web, se encargó de montar un sistema de venta online conectado al Instagram de Funky Bakers, mediante el cual los seguidores de este deli contemporáneo podían hacer sus pedidos de forma ágil y eficaz. A este tándem, comandado por Seyma, pronto se le sumó un buen amigo, el fundador de Octaevo Marcel Baer, que cedió a Funky Bakers bolsas con su icónico modelo Janus no solo para mandar los pedidos, sino también para animar a que los clientes se quedaran en casa e hicieran sus pedidos a través de la tienda online.Durante los 50 días que duró la cuarentena, Funky Bakers ejecutó hasta 2000 pedidos, que abastecieron al barrio del Born no solo con sus exquisitos pasteles, sandwiches y demás recetas, sino también con todos los productos con los que se elabora cada una de ellas. En otras palabras, el deli abrió su despensa para avituallar las de los clientes habituales que no querían renunciar a productos de primera necesidad de máxima calidad como leche, mantequilla, yogur o huevos camperos. El objetivo era claro: poder contar con materia prima de proximidad, directa de pequeños productores. Y no solo a lácteos se limitó el objetivo, sino que también fue posible pedir verduras y frutas de Can Margens, un huerto situado en Llerona que suma 37 generaciones dedicadas a la tierra. Consciente del ánimo de la gente, Seyma decidió sumar un último servicio a su delivery: el de la entrega de flores a domicilio, una iniciativa que empezó el día de la madre y que sigue llevándose a cabo a día de hoy. La responsable del mismo es la florista australiana Donna Stain, amiga de la casa y encargada de decorar el Hotel Arts, entre otros espacios, que cada jueves manda flores a Funky Bakers para su venta a través de su delivery o su compra in situ. 

    En octubre de 2020 la cuarentena ha terminado, pero muchos de nuestros hábitos han cambiado para siempre. Es por ello que el delivery sigue funcionando con la misma celeridad, a través de la empresa Early Bird Courier, que comparte valores de proximidad con Funky Bakers y reparte las Happy Bags -así llama Seyma a cada uno de los pedidos- en bici y de forma sostenible. Las ‘bolsas de la felicidad’ siguen complementando el servicio que se lleva a cabo en el local del Paseo del Born, que a diario da la bienvenida a sus feligreses habituales, siempre haciendo cola pacientes y con una sonrisa para comprar los pasteles, pastas y sándwiches más sabrosos del barrio, acompañados de un buen café del Magnífico, otro negocio también con sede en el Born.

    El obrador de Funky Bakers es pequeño -40m2-, pero suficiente para facturar hasta 40 productos que hacen viajar al invitado por todo el globo sin moverse del Born. Desde la tarta de queso estilo San Sebastián según la receta de La Viña -uno de sus best sellers-, u otras pastas de origen turco como la empanada llamada borek o el pastel dulce elaborado con levadura denominado babka, disponible en su versión de chocolate o canela. El lemon pie, los rolls de salchicha, los bocadillos de ensalada con pan de cristal de inspiración australiana o las choco-chip choco cookies son otras de sus especialidades. Además, cada viernes Funky Bakers hornea challah, el pan trenzado judío que se come durante el Shabat u otras festividades; el sábado buns de hamburguesa; y el domingo ramazan pidesi, una focaccia típica turca. El resto de pan que se encuentra en sus emparedados y otras recetas viene de proveedores de cercanía que, según Funky Bakers, cuentan con las mejores recetas en sus distintas modalidades. Por un lado, Paul de Yellow Bakery es el encargado de proveer el pan de pagés hecho con masa madre y fermentado lentamente con harina ecológica. Por el otro, Tomatiuh de Cloud Street se encarga del pan de centeno y sin gluten; mientras que el horno Elias reparte a diario su barra clásica integral y ecológica.
     

    Sobre Seyma Ozkaya Erpul
    Seyma Ozkaya Erpul es de origen turco, pero vive en Barcelona desde hace casi una década. Sus estudios en ingeniería y un MBA la llevaron a trabajar como marketing manager para una empresa de móviles. No obstante, lo que siempre le había gustaba no era su trabajo, sino ejercer como buena anfitriona. Desde pequeña ha sentido debilidad por poner las mesas con cariño y cuidar esos detalles que convertían cada comida en única; así como cocinar recetas sabrosas con producto de primera calidad y convertir cada manjar en una experiencia única. Con esto en mente dejó su trabajo para abrir su primer proyecto profesional en el mundo de la hostelería, Pinhan, un oasis gastronómico de inspiración turca que en pocos meses se convirtió en un emblema del Turó Park. Seyma pronto se enamoraría de la esquina que hoy ocupa Funky Bakers y, ni corta ni perezosa, decidió abrir un deli/pastelería adaptado a los tiempos que corren en el que era su barrio favorito, el Born, donde ella además vive.

    El equipo
    Desde el primer día, Seyma tenía claro que, para poder elaborar una oferta de calidad, no solo era importante la materia prima, sino también el equipo que lo trabajara. Es por ello que en el obrador de Funky Bakers podemos encontrar cada día uno de los chefs más reconocidos de la ciudad, Damien Bolger, encargado de dar ese punto asutraliano y mucho sabor a cada uno de los sandwiches que prepara. Los viajes del head chef por Estados Unidos y México convierten cada una de sus recetas en una experiencia para el paladar única.

    El estadounidense Nicholas Hosea complementa el saber hacer de Damien con la creatividad y talento propios de quien ha tenido su propia compañía de catering en Nueva York. Los dulces son potestad de Agustina Segovia, una argentina afincada en Barcelona con larga experiencia en París, la ciudad de los dulces por antonomasia. Su conocimiento de las recetas clásicas le permite crear cada receta de una forma muy fina y detallada, siempre desde una visión muy casera del proceso de creación, que le permite revisitar las fórmulas de siempre para dar paso a nuevas delicias.