Juanjo López Bedmar, de La Tasquita de Enfrente, se embarca en un nuevo proyecto con esta taberna informal que recupera el sabor de los ‘bocatas de siempre’.
«Somos canallas, pero nuestros bocatas tienen nombre y apellidos». Tras esta declaración de intenciones se encuentran Bedmar y proveedores de productos premium como Conservas Frinsa, los ibéricos Arturo Sánchez y el pan Viena La Baguette. Ellos ponen los ingredientes principales de El Porrón Canalla, una bocadillería que llega dispuesta a comerse Madrid a mordiscos con sus propuestas cargadas de autenticidad.
Bocatas ‘de madre’ como el de tortilla francesa con pimiento verde y salsa canalla o el pepito de ternera, clásicos castizos como el bocata de calamares ‘de verdad’ y el de carrillera con huevo duro, ‘bocalatas’ de mejillón con patatas, de sardina con cebolla o de ventresca con pimiento rojo, ibéricos como el de chorizo con huevo o el de jamón ibérico Gran Reserva y los de chocolate con sal y aceite para los más golosos reflejan el espíritu de El Porrón Canalla.
Y si nos preguntamos de dónde viene el nombre del local, es fácil: porque nada le va mejor a un bocata que un porrón de vino, de cerveza Estrella Damm (con y sin alcohol) o de tinto de verano. Quienes no se vean capaces de demostrar sus habilidades con el arte del porrón podrán pedir vasos… pero antes tendrán que intentarlo al menos. ¿Y por qué «Canalla»? Porque se encuentra en plena calle Ballesta, en el mismo local que antaño ocuparon dos míticos prostíbulos de la zona.
Destaca su cocina vista, donde el equipo prepara los bocatas al momento para tomar en el local o, como ellos dicen en su castiza versión del «take away», ‘pa llevar’.