Las bodegas de la región se suman a la Feria –que tendrá lugar el próximo viernes 16 de octubre– como agentes culturales y reivindican el vino como territorio, memoria y relato.
Bodega Martúe y Del Alamo Family Vineyards acompañarán con sus vinos distintos encuentros, convivencias y cócteles de la Feria, sumándose a una celebración que entiende el libro y la lectura desde una concepción amplia de la cultura.

La Feria del Libro de Toledo incorpora en esta edición uno de los grandes patrimonios culturales de Castilla-La Mancha: el vino. Las bodegas de la región tendrán una presencia destacada en la programación, estableciendo un diálogo entre dos universos profundamente vinculados a la memoria, al territorio y a la manera de contar quiénes somos: el vino y la literatura.
Uno de los momentos centrales será la cata del viernes 16 de octubre, a las 20:00 horas, en la Plaza del Ayuntamiento de Toledo, una experiencia para 30 participantes que reunirá los vinos de Del Alamo Family Vineyards, Viñedos Monumentales, Tintoralba e Illana.
La cata estará conducida por Carlos Iserte, vinculado al programa Variopinto, y Juan Manuel de la Mata, director de Viñedos Monumentales y consultor con una amplia trayectoria en el mundo del vino.
La propuesta partirá de una idea que atraviesa toda la actividad: el vino también puede leerse. Una botella habla de una tierra, de un clima, de unas personas y de una memoria. Como sucede con un libro, detrás de cada vino existen tiempo, lenguaje, identidad y relato.
Carlos Iserte introducirá precisamente esa relación íntima entre vino y literatura, presente a lo largo de siglos de creación literaria, para abrir después una experiencia en la que la palabra dará paso a los sentidos y a la degustación de los vinos participantes.
La presencia de las bodegas castellano-manchegas va así más allá de la colaboración con la Feria. Se convierte en una forma de poner en valor el patrimonio vitivinícola de Castilla-La Mancha como parte esencial de su cultura y de conectarlo con los libros, los lectores y la creación contemporánea.
La Feria del Libro de Toledo amplía de esta manera sus fronteras y propone un espacio donde literatura, gastronomía, patrimonio y territorio puedan encontrarse y generar nuevas conversaciones.
Porque Castilla-La Mancha también cuenta sus historias a través de sus viñedos. Y algunas se leen; otras, se brindan.