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    Bodegas Murua recupera un tesoro vinícola

    Bodegas Murua, perteneciente a Masaveu Bodegas, ofrece a sus aficionados, coleccionistas y a los descubridores de vinos únicos, una edición exclusiva y limitada de 3.500 botellas de Murua Gran Reserva 1970.

    Con un envejecimiento de 50 años en botella, la emblemática bodega de Rioja Alavesa se ha volcado en la comercialización de un vino exclusivo elaborado con uvas procedentes de viñedos muy antiguos, algunos casi centenarios, situados al pie de la Sierra Cantabria y cercanas a Bodegas Murua, en las localidades de Elciego y Laguardia. El cliente que adquiera una botella podrá disfrutar de una experiencia extraordinaria.

    Tras envejecer durante medio siglo en el calado subterráneo de la bodega, el vino Murua Gran Reserva 1970 es un auténtico retazo de la historia de esta bodega riojana, propiedad de la familia Masaveu siendo la primera en formar parte de este grupo bodeguero. Su recuperación es un tributo a una tierra vinícola por excelencia y de tradición milenaria, donde los campos de viñedos son el principal paisaje.

    Bodega Murua “rescata” este Gran Reserva 1970 haciendo honor a una zona vitivinícola que denota elegancia y carácter, que produce grandes vinos, distinguidos y personales, que representan el mejor maridaje de la gastronomía riojana. Es, además, un gesto más en la apuesta estratégica de la compañía por la sostenibilidad y el respeto por el medio ambiente, realizando una perfecta simbiosis entre la tradición vitivinícola de la zona y las nuevas tecnologías que permitan extraer lo mejor de la misma.

    La fermentación alcohólica de Murua Gran Reserva 1970 se inició de forma espontánea, sin ningún tipo de intervención, con un respeto total por la materia prima. Tras los treinta y un días que duraron los procesos de fermentación y maceración, se realizó la fermentación maloláctica sobre lías, en tinas de roble francés de 18.000 litros. El vino envejeció en barricas de roble americano de 225 litros durante más de 30 meses. Después, se realizó una suave clarificación y una mínima filtración antes de llegar al embotellado final, que tuvo lugar en junio de 1973.

    El resto de la crianza se ha desarrollado en la propia botella, en los calados subterráneos de la bodega, en ausencia total de luz y vibraciones, durante casi 50 años.

    El resultado es un vino caoba de capa media con destellos de color teja. De intensidad media, presenta aromas a frutas en aguardiente, maderas finas con toques de especias, ebanistería o marroquinería, tierra húmeda y regaliz negro. En boca denota fruta, acidez y armonía en continuidad. Es un vino aterciopelado, de trago agradable y con volumen, con taninos pulidos. Tiene un buen paso y un recorrido muy limpio en boca. Es un tinto muy aromático, con recuerdos a tabacos y ciruelas y una persistencia notable, fiel a la marca Murua caracterizada por vinos distinguidos por su finura y elegancia.