Hace años que Pablo Pávez, Ingeniero Agrónomo y Enólogo de los viñedos de Clunia, estudiaba una pequeña parcela llamada Finca Pedraza, situada entre los 970 y los 1.000 metros de altitud.
La composición geológica, su ubicación a gran altura, y el clima, hacían intuir a Pávez que la variedad malbec podría desarrollar un carácter único en Finca Pedraza. De origen francés, esta uva ha encontrado en la zona de Mendoza, Argentina, un entorno ideal. La similitud entre las condiciones de Mendonza y las de Finca Pedraza –salvando, por supuesto, la diferente composición de suelos– animaron a Bodegas Clunia a plantar un pequeño viñedo de uva Malbec.
En una colina, Finca Pedraza se asienta sobre suelos calizos con elevada presencia de arenas, arcillas y limos, tierra de buen drenaje y escasa producción.
La bodega contaba con la experiencia previa de la capacidad de la Tempranillo y la Syrah de este terruño expuesto a una climatología extrema, con inviernos muy fríos y veranos cálidos, y una gran amplitud térmica durante el período de maduración, a menudo más de 20 grados de diferencia entre el día y la noche.
Hoy, la apuesta arroja un resultado que ha impresionado al propio Pávez: Bodegas Clunia presenta las apenas 2.400 botellas de la primera añada de su vino de Clunia Malbec 2015.
Tras un total de quince meses entre fermentación maloláctica y posterior crianza en barricas de roble francés, Clunia Malbec 2015 tiene un bouquet de intensos aromas de frutas negras y rojas y sutiles notas especiadas y minerales, paladar concentrado, persistente, con taninos redondos y potentes, que hace de este nuevo Clunia Malbec un vino complejo marcado por la huella inconfundible de su terruño.