La nueva propuesta gastronómica del Hotel Neri de Barcelona –un 5 estrellas ubicado en un edificio medieval– lleva el nombre de “a restaurant”.
Al mando de los fogones encontramos a Alain Guiard, un joven chef de padre francés y madre catalana, que tras curtirse en las cocinas de restaurantes europeos de alto nivel, ha sabido conjugar ese bagaje junto con lo mejor de las culturas gastronómicas de sus progenitores para erigir una cocina propia.
Su propuesta en el Neri –cocina barcelonesa, mestiza, divertida, con influencias y mucho sabor– está pensada para compartir y en formato ración.
En un sofá, en una mesa sin mantel, contra la barra con vistas a la calle, sin la formalidad esperada las raciones de ajustados precios volarán con el pilotaje de un personal formado por Rubén González Mallat, hombre fuerte de Guiard. Serán dos, tres, cuatro raciones por persona para compartir; cinco, seis platos por pareja; ocho, diez por grupo. 20 para muy divertidos.

Ragout de corvina, berberecho y mejillón con naranja y coco
Entre ellos no faltará el ragout de corvina, berberecho y mejillón con naranja y coco. Tras él, antes, en su lugar, huevo deleitado en su cáscara con parmentier; anguila ahumada, espuma de carbonara y tobiko; ravioli de parmentier de boletus y tartufata, panceta ibérica y gelée de jamón; gnocchi de patata y aceituna negra, puerros a la brasa, tripa de bacalao y jugo de carne; crunchi de tacos de patata, buey de mar y caviar de Kálix; flan de foie gras caramelizado, queso de cabra e higos, o arroz seco de pichón y parfait de sus hígados al Moscatel.
Destacar que la sección de “aperitivos” es demandable durante todo el día –también estarán disponibles entre horas platos aleatorios de la carta– y pueden preceder a una cena informal. Buñuelos de bacalao, jengibre y mayonesa picante, originales croquetas de bogavante o salmón ahumado, la típica y barcelonesa bomba de la Barceloneta aquí con chilli y “mongetes” de Santa Pau o unos calamares a la andaluza con mayonesa de soja-sésamo. Representaciones de clásicos que el chef moldea para maridar también con una selección de vinos eminentemente catalanes y a copas, incentivando el dinamismo de la propuesta. 
El sello del chef se impone también en servicio, música, vajilla o cócteles. La decoración ha remodelado el espacio en su totalidad. Firmada por el estudio Corada Figueras, acompaña a la modernidad y eclecticismo gastronómico de Alain a base de plantas, tonos rojizos y libertad, y se estructura a partir de sendos arcos bizantinos del s.XII que te dicen donde estás. Mesas y sillas de formas y tamaños diversos, barras y contra barras, y sofás tapizados para el relax absoluto estructuran un espacio que puede seguirse también a partir de sus lámparas, muchas de ellas premiadas. Sincretismo decorativo libre y desvergonzado, que mezcla muebles de herencia familiar con colores vivos, que emula la libertad creativa del chef. Más información: www.hotelneri.com/a-restaurant