El chef Juan Carlos Jiménez Pradas suma nueve premios en concursos de pinchos de Valladolid, Castilla y León y ámbito nacional.
Con Bélem-Chazo, Azul Mediterráneo representará de nuevo a Valladolid en el Concurso Nacional de Pinchos y Tapas, que se celebra los días 9 y 10 de noviembre. El año pasado, Principino obtuvo en esa cita un accésit.
Abierto en enero de 2023, Azul Mediterráneo combina tapas creativas y platos gastronómicos con arroces de autor elaborados con producto de proximidad.

El restaurante Azul Mediterráneo (Paseo Arco de Ladrillo, 48. Valladolid) ha puesto en marcha un menú de tapas a un precio de 35€ que recorre, en seis pases acompañados de tres vinos, diferentes creaciones con las que su chef, Juan Carlos Jiménez Pradas, ha competido en concursos de pinchos desde 2021. Cinco de ellas acumulan nueve distinciones.
Un menú construido sobre sus pinchos
El recorrido ordena cronológicamente las tapas del chef, de 2021 a 2026, y convierte su historial en concursos en un formato de degustación estable, abierto al público fuera de los certámenes. El menú se ofrece los viernes y sábados en el servicio de cenas y puede variar en función del mercado.
“Los concursos son un excelente banco de pruebas: una tapa se somete al criterio de un jurado y, si funciona, entra en nuestra oferta habitual. Este menú es la forma de que el cliente recorra ese proceso de principio a fin”, explica Juan Carlos Jiménez Pradas.
Seis pases, nueve reconocimientos
Capricho de Somo (2021). Abre el menú y da nombre al comienzo de la andadura del chef. Combina pan brioche tostado sobre una base de mantequilla, mermelada de tomate, mantequilla atemperada de vaca y anchoa del Cantábrico.
Perenne (2021). Creada en Verde Oliva, obtuvo el Pincho de Bronce en el XXIII Concurso Provincial de Pinchos de Valladolid. Es una interpretación del pinar vallisoletano a través de sus sabores más característicos que consiste en un crujiente buñuelo elaborado con hongos de temporada, acompañado de yema de huevo, polvo de trompeta de la muerte y piñones tostados.
Michemar (2023). Una tartaleta de maíz blanco frito rellena de tartar de atún rojo, con huevas de trucha, pepino encurtido y aceite de carabinero, que se completa con tres salsas: guacamole, ajo negro y kimchi. Logró el tercer puesto en el V Concurso de Pinchos y Tapas de Castilla y León y fue ganadora del Valladolid Tapas Walk.
Lechazus Deliciosus (2024). Guiso de lechazo que imita el tallo de un níscalo, acompañado de tierra de piñón, guiso de costilla y crujiente de pan. Ganó la I edición del Concurso de Pinchos y Tapas de Castilla y León, que ese año estrenó formato renovado, y fue Pincho de Bronce en el XXVI Concurso Provincial de Pinchos de Valladolid.
Principino (2025). Pincho inspirado en “El Principito” y en el cordero lechal castellano, que combina lechazo en adobo, queso, ají y un caldo acevichado. Fue Pincho de Oro en el XXVII Concurso Provincial de Pinchos de Valladolid y obtuvo un Accésit en el XX Concurso Nacional.
Belém-Chazo (2026). Versión salada del pastel de Belém, elaborada con un hojaldre relleno de lechazo guisado con ras el hanout y azafrán. Se completa con una crema a base del propio caldo del guiso, huevo y maicena. Fue Pincho de Plata en el XXVIII Concurso Provincial de Pinchos de Valladolid y Pincho de Bronce en el II Concurso de Pinchos y Tapas de Castilla y León.
Según Juan Carlos Jiménez Pradas “la tapa exige mucho en muy poco espacio: en un solo bocado tienes que transmitir un producto, una técnica y una idea. Que el jurado haya reconocido nuestro trabajo en distintos años y concursos nos confirma que vamos por el buen camino”. Más información: www.azulmediterraneovalladolid.com