
El consorcio de vitivinicultores Vinya Celler Masia apela a la necesidad de los pequeños viticultores elaboradores de distinguirse en un mercado cada vez más globalizado. El conocimiento que les da el contacto con la tierra y con la viña y la personalidad de sus vinos son dos de los rasgos diferenciales de estas marcas. El consorcio ha presentado esta semana su proyecto en una cata de vinos en el Palau Robert de Barcelona, con el mejor sumiller del año, Ferran Vila, y el director del Incavi, Salvador Puig.
El objetivo de la entidad es aglutinar las pequeñas bodegas catalanas que garantizan el seguimiento directo de todo el proceso de elaboración desde la viña hasta la botella dentro de las fincas propias, y poner de relieve este valor añadido asociado a sus marcas. El presidente de la entidad, Francesc Suriol, ha dicho que el nuevo contexto que vive el sector vitivinícola reclama un discurso coherente de cara al cliente final. Según Suriol, “actualmente, la mayor parte del vino que llega al mercado proviene de empresas que no hacen cosecha propia, sino que aplican diferentes modelos de producción”. El presidente de Vinya Celler Masia considera que es necesario dar toda la información al cliente y que los amantes del vino tomen su sello como una garantía.
El sumiller Ferran Vila cree que iniciativas como el sello de garantía de Vinya Celler Masia son “muy necesarias y facilitan el trabajo a la hora de orientar el cliente final”. La personalidad de los “vinos con alma” es la clave para sorprender el cliente o el amante del vino que busca algo que vaya más allá del que encontrará en las redes sociales o a la llanura web de la bodega. En el fondo, Vila entiende que la marca Vinya Celler Masia pretende devolver el proceso de elaboración a los orígenes y dar sentido a un trabajo con miles de años de historia.
La presentación en el Palau Robert, ha sido acogida por el director del Incavi, Salvador Puig, que ya se ha declarado firme defensor del proyecto de Vinya Celler Masia en diferentes ocasiones. Puig ha remarcado el trabajo que se ha hecho en el sector vitivinícola catalán en los últimos años y ha asegurado que, actualmente, el sector ha avanzado hacia la zonificación y la diferenciación.
“El ADN de Vinya Celler Masia es un modelo muy común en Cataluña: hay pocos vitivinicultores, pero tienen el viento de cola”, ha dicho Puig. Según él, el cliente cada vez quiere saber más del vino que bebe y el enoturismo se ha convertido en una gran plataforma de información y difusión de la cultura del vino. Puig cree que sellos como Vinya Celler Masia ayudan a clarificar el sector y a entender los vínculos del elaborador con el proceso de producción.
Vinya Celler Masia es una asociación que aglutina los herederos de los antiguos campesinos que han pasado de ser viticultores a ser vitivinicultores. Actualmente, algunos consejos reguladores catalanes ya están guiando la os campesinos a dar este paso para volver a poner en valor el territorio y el cultivo de la viña.
Vinya Celler Masia está integrada por diez pequeñas bodegas catalanas que elaboran sus vinos a partir de uvas de cosecha propia con la voluntad de lograr los mejores estándares de calidad, y de ganarse un espacio de calidad para dar valor a la marca que los distingue en el mercado.