La vendimia 2017 ha finalizado ya en Rioja, con una antelación sin precedentes en la región, pero con un balance muy positivo en cuanto a calidad. Así, esta vendimia será recordada por ser una de las más tempranas, ya que en concreto en CVNE comenzaron a finales de agosto, aproximadamente 20 días antes de lo habitual, siendo una de las más cortas con apenas mes y medio de duración.
Las condiciones meteorológicas han sido una vez más determinantes en la cosecha. La helada que tuvo lugar el 28 de abril en Rioja Alta y Alavesa ha provocado que la cantidad sea inferior a la campaña anterior, pero esta merma en la cantidad se ha compensado con un verano muy seco y un par de días de lluvia en septiembre, que han favorecido que la maduración sea completa dando lugar a una uva muy sana. Como resultado, se han obtenido uvas con una graduación un poco más alta de lo habitual y una acidez ligeramente inferior, y en definitiva, vinos con mucho color, muy sanos y buena estructura.
En estos momentos, en la bodega están terminando las fermentaciones, pero avanzan que «Los vinos van a ser de muy buena calidad. Será una añada de excelentes Reservas y sin duda, este será un gran año para nuestro Imperial”.