
La Familia Torres celebra la primera vendimia de la moneu en el Penedès, la variedad de uva tinta ancestral localizada cerca de Querol (Tarragona) hace casi veinte años y sometida a un largo y exhaustivo proceso de recuperación.
El éxito en la reintroducción experimental de esta variedad en la viña del Penedès, concretamente en el Castell de la Bleda (Santa Margarida i els Monjos), llevada a cabo el año pasado por medio de la técnica del reinjerto, y la buena adaptación al terreno permitirán al equipo técnico de Torres vinificar la cosecha de este año y ratificar así el interés enológico que ha demostrado tener la variedad en pruebas a pequeña escala realizadas con la uva plantada en la finca experimental del Aranyó (Lleida).
La quinta generación de la Familia Torres, representada por Miguel, director general, y Mireia, directora de Innovación y conocimiento, ha presentado oficialmente la moneu el pasado miércoles, 13 de septiembre, en el Castell de la Bleda, en un acto presidido por la Consellera d’Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació de la Generalitat de Catalunya Meritxell Serret. El acto también ha contado con la presencia del director del Institut Català de la Vinya i el Vi (INCAVI) Salvador Puig, el director general de Alimentació, Qualitat i Indústries Agroalimentàries Carmel Mòdol, la alcaldesa de Santa Margarida i els Monjos Imma Serret y el alcalde de Pacs del Penedès Josep Sogas, entre otras Instituciones, entidades vitivinícolas y medios de comunicación. Los Castellers de Vilafranca han puesto el punto y final con una exhibición a pie de viña.
La Familia Torres ha explicado el proyecto de recuperación de variedades ancestrales que inició Miguel A. Torres, cuarta generación, hace más de 30 años y gracias al cual se han podido rastrear y recuperar cerca de 50 variedades. La moneu es una de las seis variedades ancestrales con gran potencial enológico con la que se está experimentado con mayor intensidad con la colaboración del INCAVI.
La primera vendimia en el Penedès de la moneu supone un paso adelante en la recuperación del patrimonio de esta región vitivinícola milenaria –y de Cataluña en general –, haciendo aflorar aquellas variedades responsables de la riqueza y diversidad del mosaico vitícola de antes de la llegada de la filoxera. Según Miquel Torres Maczassek, «la moneu es una joya enológicamente hablando y estamos convencidos de que puede aportar valor al Penedès, no sólo porque es una uva autóctona que permitirá hacer vinos realmente únicos, sino también porque es muy resistente a la sequía y a las altas temperaturas, lo que la hace especialmente interesante de cara al cambio climático».