Martín Berasategui y Germán Espinosa, director gastronómico y chef de la barcelonesa Fonda España respectivamente, presentan una nueva oferta gastronómica: Viaje por el Modernismo, un menú degustación único con el Modernismo como hilo conductor. Una experiencia gastronómica irrepetible que se convierte en un momento para disfrutar, compartir y recordar, rodeado de los mosaicos modernistas de la Fonda España.
El viaje comienza nada más cruzar las puertas de la mítica Fonda, ubicada en el Hotel España, que data de finales del siglo XIX. Su reforma, llevada a cabo por el arquitecto Lluís Domènech i Montaner a principios del siglo XX, junto con las esculturas de Eusebi Arnau y las pinturas de Ramón Casas, hace que se respire Modernismo en cada rincón.
Cuando el cliente se sienta en una de las mesas del tranquilo comedor del restaurante –pese a estar situado a escasos metros de las bulliciosas Ramblas– y mientras espera la llegada de los platos, se le ofrece una tablet donde se muestra un recorrido por el hotel, empezando por el Bar Arnau y pasando por la mítica Sala de las Sirenas. Al poco empiezan a llegar los platos –16 en total– que recogen la tradición de una época adaptándola a las técnicas y sabores de hoy: Vermut, cítricos y huevas de salmón; Pan con tomate, anchoa de l’Escala y ajo asado; Mar y montaña (galleta de pies de cerdo rellena de carne de txangurro); Canelón de capuchina, atún rojo y emulsión de ibérico; Sardina ahumada a la catalana; Ostra, crema de piñones y lima; Las Sirenas (Rodaballo al pil-pil, bizcocho aireado de algas, emulsión de codium, uvas de mar, tallarines semi-crudos de calamar, huevas de mújol, maracuyá, codium fresco y salicornia); Bollo relleno de butifarra del perol y col; Gírgola de castaño, escudella y flores de ajo; Sándwich de papada, espinaler, pepino y menta; Royal de pollo con gamba; Arroz de cap i pota, manzana y anguila; Pies de cerdo con nabos; Pichón, corazón de foie, salsifí, avellanas y alcaparras; Leche merengada, frambuesa y ratafía y Espárragos a la vainilla, chocolate blanco, té y yogur.
Para que la experiencia sea redonda, los platos se sirven en una vajilla también inspirada en el Modernismo y creada expresamente para la ocasión. El viaje finaliza en el Bar Arnau donde se sirve el café y los petit fours.
En definitiva, un viaje imprescindible para los amantes del arte y la buena gastronomía que no tiene fecha de caducidad, ya que este menú, aunque irá renovándose, se ofrecerá de forma habitual tanto al mediodía como por la noche, sin reserva previa. En palabras de Martín Berasategui y Germán Espinosa «el viaje no ha hecho más que empezar».
P.V.P.: 75 € (sin maridaje) 110 € (con maridaje) IVA incluido.